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La ARU alertó sobre una drástica caída del número de familias rurales, excluidas del sistema por los altos costos

La Asociación Rural del Uruguay, presentó datos agroeconómicos que generan preocupación.

La ganadería generó un margen económico muy ajustado en el último período

La extranjerización de la tierra ocurrida entre 2000 y 2016 “a producido la mayor desaparición de productores rurales de la historia en este país en un corto período. Ocho millones de hectáreas de tierra fueron vendidas y se perdieron más de 8 mil productores familiares, simplemente porque no soportan los altos costos de producción”, aseguró el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Pablo Zerbino.

El dirigente remarcó durante la presentación de un documento elaborado por la gremial que el país ha perdido experiencia y trabajo, sobre todo por la baja rentabilidad del sector.

Explicó que aumentó la concentración y la extranjerización de la tierra. El 50% de las hectáreas vendidas fue con destino a sociedades anónimas, en su mayoría extranjeras. Del resto, 39% ha sido vendido a uruguayos y 61% a empresarios extranjeros.

Zerbino dijo que la dirigencia de la ARU no quiere la desindustrialización ni el cierre de más empresas ni más pérdidas de puestos de trabajo. Quiere que no se vayan “nuestros hijos, como se están yendo: hay 600 mil uruguayos que están viviendo fuera del país”.

Dijo también que en los últimos años se logró una recuperación importante del salario real, básicamente porque los ajustes salariales han estado siempre por encima de la inflación. Esto ha provocado un mayor consumo y bienestar en la población, lo que se ha dado por el conocido “viento de cola” o sea el ingreso de capital a los países emergentes, de los cuales Uruguay es uno de ellos.

El dirigente consideró que a partir de ahí el gobierno distribuyó bonanza a través de planes sociales, lo que “es bueno”, pero también aumentando fuertemente el empleo público, lo que “ya es más discutible”.

Zerbino opinó que “la bonanza ya se acabó” y que “deshacer esas políticas es muy difícil y más en años preelectorales”.

Con relación a los salarios, dijo que el actual sistema de ajustes, con atraso cambiario, costos altos, pérdida de competitividad, falta de rentabilidad y endeudamiento, no es sustentable. “A la vista está los empleos que se están perdiendo y los productores que están quedando por el camino. Es uno de los motivos fundamentales que genera preocupación”, acotó.

Esto ya lo “hemos vivido, ya lo conocemos y no es un buen camino para el país. Hoy estamos también jugados a la temporada veraniega, esperando que el turismo vuelque nuevamente un volumen importante de dólares a la plaza, lo que es bienvenido, pero que también va a prolongar la agonía del sistema productivo”.

Documento crítico

Por otra parte, la Dirección de Estudios Agroeconómicos de ARU presentó un estudio que resaltó la pérdida de 35% en el valor del dólar en los últimos 40 años, así como también la conclusión del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la existencia de un atraso cambiario de 14% en el país.

El trabajo hizo también referencia a la caída de la inversión privada, que de una cifra superior a US$ 2.000 millones en 2014 bajó a menos de US$ 1.000 millones en 2016.

Precisamente, consultado por este tema, Zerbino sostuvo que la inversión directa cae, como también lo prevé la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) y ello significa que se van a sembrar el año próximo una menor área de cultivos, por ejemplo.